«CARTA DE UN HIJO QUE ESTÁ POR LLEGAR»

 

Quisiera ser un hijo deseado y esperado. Me estoy gestando y estoy creciendo. Necesito amor y cuidados de mi papá y de mi mamá.

Quisiera que mamá no fumara, no bebiera ni tomara muchos medicamentos. Saben horribles y me hacen daño.

Quisiera que papá atendiera y amara a mamá más que nunca, para ir creciendo en su vientre sin sobresaltos ni trastornos.

Quisiera que se enteren lo mejor posible de lo que me está ocurriendo, como soy y cómo cuidarme.

Quisiera que mamá hiciera gimnasia y entrenara su respiración para poder yo nacer sin anestesia, que tanto nos daña a ambos.

Quisiera que papá estuviera junto a nosotros desde que mi nacimiento comience. Que piense en mi fragilidad y en los temores que me produce la perspectiva que al nacer, no sienta sus caricias a mi lado.

Quisiera nacer sin luces molestas, y que me coloquen al pecho de mamá, inmediatamente al salir de su vientre. Con mi succión me ocuparé de que tenga leche.

Que no me castiguen llevándome fuera de mi madre. Me angustia y me daña el separarme de mamá. Su pecho, su temperatura, su ternura y el tan conocido y tranquilizante ritmo de su corazón, son los mejores estímulos que más bienestar me producen.

Quisiera que al nacer, mi papá y mi mamá me acaricien y que mi llegada al hogar, fortalezca su amor, el que debe perdurar toda mi vida. Entre los tres, nuestro amor será completo.

Les prometo a papá y mamá, ser fuente de permanente alegría y la felicidad más grande para ambos.

DR. FERNANDO ROSERO GONZÁLEZ

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