EL MATRIMONIO Y EL DISEÑO DE DIOS

Dios diseñó y creó el matrimonio como la unión indisoluble y para toda la vida, entre un hombre y una mujer, con el afán de procrear a sus hijos. Lo creó como algo bueno, hermoso e invalorable. Él usa el matrimonio para ayudarnos a terminar con la soledad, multiplicar nuestra eficiencia, establecer familias, criar hijos, disfrutar la vida y bendecirnos con la intimidad en la relación.

El matrimonio también nos muestra la necesidad de crecer y tratar nuestros propios problemas y nuestro egoísmo con un compañero para toda la vida, hasta que la muerte nos separe. ¿Te acuerdas, eso le prometiste a Dios cuanto contrajiste matrimonio? ¿Ya lo olvidaste?. Pues hoy quiero recordártelo. Si estamos dispuestos a recibir enseñanza, aprenderemos a hacer lo más importante en el matrimonio, AMAR.

Esta unión te proporciona el camino para que aprendas a amar, a otra persona imperfecta como tu, de manera incondicional, paciente, amable, sin egoísmo, de manera reflexiva, sin violencia, sin irritación, sin celos, causando la mejor impresión, incondicional, valorando a tu pareja, con deleite, cultivándose en la intimidad, con comprensión, saciándose en Dios, fidelidad, protección, con perdón, con responsabilidad, sacrificio, ternura, motivación, complementándose al otro, cumpliendo sueños y metas. Es maravilloso. Cambia la vida. Atrévete a tener una vida llena de relaciones de amor con tu pareja, cónyuge, hombre o mujer. Que Dios siempre te bendiga al comenzar esta aventura. No te quepa la menor duda: no es fácil y deberás ser valiente. Si aceptas el desafío del matrimonio, debes tener la visión de que en lugar de seguir tu corazón, decides guiarlo.

El mundo te dice que sigas tu corazón, pero si tú no lo guías, alguien o algo lo hará por tí. La biblia dice que » más engañoso que todo, es el corazón» (Jeremías 17: 9) y que siempre buscará hacer lo que mejor le parezca en el momento. Decide guiar tu corazón, hacia lo que a la larga será lo mejor. Esta es la clave para tener relaciones duraderas y satisfactorias. El matrimonio no es un proceso en el que intentas cambiar a tu cónyuge para que sea como tú quieres que sea. Sin duda, ya has descubierto que los esfuerzos para cambiar a tu esposo o esposa han terminado en el fracaso y frustración. En cambio, con paciencia debes explorar y demostrar el amor genuino, aún cuando tu deseo se haya marchitado y tu motivación sea escasa.

El amor es una decisión y no un sentimiento. Es desinteresado, se sacrifica y nos transforma. Y cuando en verdad se demuestra tal como fue diseñado, es probable que tu relación cambie en forma saludable. Nunca te des por vendido y ni te desalientes. Decide guiar tu corazón y llegar hasta el final. Aprende a amar de verdad, es una de las cosas más importantes y decisivas que harás en tu vida. «Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor» (1 Corintios 13:13); » Sean humildes, amables y pacientes, y con amor dense apoyo los unos a los otros» (Efesios 4: 2). El matrimonio es una sociedad permanente entre un hombre y una mujer. «El hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre» (Mateo 19: 5-6). «Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama» (Efesios 5: 25-28) Los esposos deben honrar y respetar a sus esposas «Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo». ( 1 Pedro 3: 7). El amor da resultado.

Es el motivador más poderoso de la vida y tiene una profundidad y un significado tanto mayor de lo que puede comprender la mayoría de las personas. El amor cambia nuestra motivación para vivir. Con él, las relaciones cobran significado. Ningún matrimonio puede tener éxito sin amor. El amor se apoya en dos pilares fundamentales que lo definen a la perfección. Esos pilares son la paciencia y la bondad. Las otras características del amor, son extensiones de estos dos atributos. Considera el matrimonio como un desafío, como una maratón y no como una carrera corta. Es una carrera, que vale la pena correr, por nosotros mismos, por nuestros hijos, por nuestros nietos y por la descendencia para que ese matrimonio, bendecido por Dios nos permita ser un ejemplo a seguir. » Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándonos unos a otros, así como también Dios nos perdonó en Cristo» (Efesios 4:32)

Fuente: LA BIBLIA y Apuntes teológicos del DR. FERNANDO ROSERO GONZÁLEZ líder en la Iglesia Cristiana Evangélica Casa de Fe.

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