LA USURA

El artículo 309 del Código Orgánico Integral Penal, establece penas severas a quienes otorguen préstamo directa o indirectamente y estipule un interés mayor que el permitido por la ley, acto típico, punible y antijurídico sancionado con una pena privativa de libertad de cinco a siete años. Cuando el perjuicio se extienda a más de cinco personas, será sancionada con pena privativa de libertad de siete a diez años. La persona que simule la existencia de un negocio jurídico y oculte un préstamo usurario, será sancionado con pena privativa de libertad de cinco a siete años. En estos casos se ordenará la devolución a la víctima de lo hipotecado o prendado y la restitución de todo lo pagado de manera ilegal.

Este delito está tipificado entre los llamados «Delitos Económicos» La usura está definida como la obtención ventajosa de intereses superiores a los permitidos por la ley, a cambio de préstamos de dinero por dinero más el interés ilegal, dinero por joyas o bienes muebles en general; también por prestaciones de sueldos anticipados o sociales, dependiendo la necesidad económica de la víctima. La usura es entendida actualmente como el cobro excesivo de intereses en un préstamo. Durante mucho tiempo se equiparó el término usura con el cobro de interés en un préstamo. De acuerdo con esta segunda acepción, cualquier interés que se exigiese por pequeño que fuese por un préstamo era considerado una muestra de usura. Del latín usura, el término usura se refiere al interés que alguien cobra cuando presta dinero. En un sentido general, el concepto hace referencia al contrato que implica el crédito y a la ganancia o utilidad del mismo.

Sin embargo, la noción de usura está muy vinculada al interés excesivo en un préstamo y a la ganancia desmedida que obtiene el prestamista. Las personas y entidades que cobran intereses muy elevados reciben el calificativo de usureros. En la usura se aprecia a la víctima, con la entrega de dinero a un interés mayor del legal que recibe del prestamista o mutuario, por el uso del dinero entregado por éste. En la actualidad, el delito de usura está siendo severamente reprimido y se ejecutan campañas en conjunto entre varias organizaciones estatales, que tienen como meta terminar con el llamado «chulco» y también dar un duro golpe al crimen organizado que hay detrás de este delito, que a priori, parece inofensivo. Como delito de la usura se vinculan crímenes de gran envergadura y que han conmocionado al país, como el narcotráfico y el sicariato que también buscan frenar las autoridades.

Usualmente se pretende darle visos de legalidad al préstamo usurario y el modo de asegurar el pago de este préstamo de dinero, es a través de letras, cheques y joyas en los contratos directos y en los llamados contratos indirectos o encubiertos, por medio de firma de convenios de compraventa o hipotecas. Cabe destacar que la persona usuraria puede ser natural o jurídica. El Estado que es el único titular del derecho penal, a través del legislativo, permite que las personas naturales o jurídica puedan conceder préstamos, con garantías a miles de personas, pero siempre y cuando no supere los préstamos, el interés máximo legal que fija el Banco Central y que esa persona, natural o jurídica se encuentre debidamente facultada para otorgar préstamos de dinero a terceros. El debido control lo ejerce la Superintendencia de Bancos.

Si estas personas naturales o jurídicas sobrepasan este límite del interés legal, se someten al enjuiciamiento penal por el delito de USURA, previsto en la norma citada. Hoy en día, el concepto de usura suele ser utilizado para hacer mención a lo que determinados bancos o instituciones financieras ponen en práctica; es decir a las relaciones que se establecen entre éstos y sus clientes, llámense cuenta correntistas o cuenta ahorristas, e inclusive con aquellos que no han mantenido una relación financiera, cuando desean acceder a la compra de una propiedad y solicitan un préstamo a una determinada entidad bancaria. Los acuerdos establecidos en los contratos suelen ser considerablemente favorables para la entidad bancaria, en detrimento de los derechos y necesidades de los clientes, siendo así que muchas familias hoy en día son dejadas en la calle al no poder pagar los elevados intereses que les supone la hipoteca de sus casas y, dado el incumplimiento de sus pagos, los bancos proceden a expropiarlos quedándose con los inmuebles.

Éste es un grave problema que se está viviendo en nuestra sociedad, que lamentablemente pasa «desapercibido» por las Autoridades llamadas a ejercer un severo control bancario y al sistema financiero en general. Por otro lado, las leyes suelen inclinarse a favor de los más poderosos, colaborando nefastamente con el perjuicio que se ocasiona a la sociedad. En el año 2018, la banca privada tuvo una utilidad bruta de 897.0 millones de dólares americanos, menos 343.1 millones de dólares americanos que pagó por concepto de impuesto a la renta y participación de trabajadores, arrojando una utilidad neta de 553.8 millones de dólares americanos en números redondos, lo que representa un 40% más de lo que declaró en el 2017. Una actividad altamente rentable, manejando dinero ajeno, mientras otros sectores sociales se encuentran ilíquidos y en soletas ante la ausencia de líneas de crédito blandas, que les permitan reactivar su economía.

DR. FERNANDO ROSERO GONZÁLEZ
REG. 1.089 COLEGIO DE ABOGADOS DEL GUAYAS
REG. 09-1996-87 FORO DE ABOGADOS.

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