PRACTICA LA HUMILDAD. DEJA LA SOBERBIA.

 

Entendemos por humildad a aquella cualidad del ser humano mediante la cual la persona es modesta y no se preocupa por sí misma si no por los demás, por los que lo rodean. Una persona humilde no es una persona egocéntrica si no que minimiza sus logros para no centrarse en ellos y perder la objetividad en su accionar diario. La humildad es una de las cualidades más difíciles de encontrar hoy en día debido a que el mundo actual nos enseña a actuar de manera individualista o egocéntrica por lo cual las personas humildes siempre resaltan en la multitud.La humildad es considerada una cualidad importantísima para la convivencia en comunidad. También es de gran importancia en muchas de las religiones en las cuales el amor y la dedicación continua por el prójimo es la base de toda la doctrina. La humildad es una actitud que distingue a la persona por su dedicación y su servicio hacia los demás en lugar de centrar su actividad y su pensamiento sobre si mismo.

La humildad es un elemento muy valorado en términos sociales ya que en muchos sentidos una persona humilde puede establecer lazos más pacíficos y estables con otros en comparación con personas que tienen un carácter o personalidad más dominantes.La humildad es una virtud moral contraria a la soberbia que posee el ser humano, en reconocer sus habilidades, cualidades y capacidades, y aprovecharlas para obrar en bien de los demás, sin decirlo. La humildad permite a la persona ser digna de confianza, flexible y adaptable; en la medida en que uno se vuelve humilde adquiere grandeza en el corazón de los demás.Una persona humilde generalmente ha de ser modesta y vivir sin mayores pretensiones: alguien que no piensa que él o ella es mejor o más importante que otros. El concepto de la humildad en varias concepciones es a menudo mucho más exacto y extenso. La humildad no debe ser confundida con la humillación, que es el acto de hacer experimentar en algún otro o en uno mismo una avergonzante sensación, y que es algo totalmente diferente.

Para el cristianismo la mayor persona humilde fue Jesús, que siendo el más rico de todos se hizo pobre y nació en un pesebre y siendo el más importante, murió en una cruz (Filipenses 2:6-8), (Mateo 11:29).

La humildad en las personas se considera que es toda aquella cualidad que revela el completo concepto de lo que es el ser humano.La humildad y la paz interior van de la mano. Cuanto menos impulsado te sientas a demostrar lo que vales ante los demás, más fácil te resultará tener paz interior.

Demostrar lo que vales constituye una trampa peligrosa. Se necesita una enorme cantidad de energía para señalar de modo constante todos tus logros, fanfarronear, o intentar convencer a los demás de tu valor como ser humano. El hecho de alardear diluye las sensaciones positivas que uno experimenta a causa de un logro o de algo de lo que se siente orgulloso. Y para empeorar las cosas, cuanto más te empeñes en demostrar tu valía, más te evitarán los demás y más hablarán a tus espaldas de la inseguridad que motiva tu necesidad de alardear, y es probable que incluso se sientan resentidos contigo. «El altivo será humillado, pero el humilde será enaltecido» (Proverbios 29:23).

Irónicamente, sin embargo, cuando menos buscas la aprobación de los demás, más aprobación pareces recibir. La gente se siente atraída por las personas que demuestran tener seguridad, que no necesitan fabricarse una buena imagen, tener «razón» todo el tiempo, ni acaparar la gloria. La mayor parte de la gente siente afecto por las personas que no necesitan alardear, que hablan desde el corazón y no desde el ego.

La única manera de desarrollar una humildad auténtica, es practicarla. Y resulta agradable, porque de modo instantáneo recibirás una recompensa en forma de serenidad y quietud. La próxima vez que tengas oportunidad de alardear y fanfarronear, resiste la tentación. Desde la perspectiva de la evolución espiritual, la humildad es una virtud de realismo, pues consiste en ser conscientes de nuestras limitaciones e insuficiencias y en actuar de acuerdo con tal conciencia. «Al fracaso lo precede la soberbia humana; a los honores los precede la humildad «(Proverbios 18:12). Más exactamente, la humildad es la sabiduría de lo que somos y de aceptar nuestro nivel real evolutivo.

FUENTE: LA BIBLIA. Apuntes teológicos del DR. FERNANDO ROSERO GONZÁLEZ, líder en la Iglesia Evangélica Cristiana Casa de Fe.

2 comentarios sobre “PRACTICA LA HUMILDAD. DEJA LA SOBERBIA.

  1. Fray Contestar

    Un pensamiento alineado estrechamente con la Palabra de Dios. Muchas graciasnpor compartirlo.

  2. HENRY ESMERALDA MENDOZA Contestar

    ¡Humilde de espíritu! cualidad del verdadero cristianismo. Porque de ellos es el reino de los cielos.Mateo 5:3.
    Bendiciones Siervo👍

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